¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

27 de agosto de 2011

Veintiséis

Veintiséis noches pasaste junto a mi cama
Catorce fueron los días de paz a medias
Veintiséis es hoy, sin irme por las ramas
Catorce primaveras, a ver si las remedias.

Esta tarjeta de felicidades,
tan soneto a lo Sabina,
para decirte tres verdades,
para creerme un cantante
sin voz, que desafina,
con esta rima consonante
disparando, a ver si atina,
en mi intento constante
de bendecirte tus bondades.

Tus tostadas mojadas en café,
tu apetito, tu derroche,
aunque no soporte mojar comida
y me vaya mas el té,
me las soportaría otra vida
por que me acostases otra noche.

Kike, hoy es tu cumpleaños
doy gracias a Dios,
desde una primera fila en lengua 
que empezamos a ser dos,
tus ideas de bombero,
Alf, Jake, el Chuchigordo, Nero,
nuestro informe de daños, 
nuestro resquemor que mengua,
sabes que va todo para vos.


POSTDATA:
(perdón por ella a los demás)

Pero como manda el dinero 
además de este abrazo, 
habrá que sacar el monedero, 
con algún día de retraso.





25 de agosto de 2011

Canción a retazos

Desde el principio supe
que era inútil tontear
con ella el baile era más complicado;
tenía el don de la originalidad.
Esa extraña relación
comenzaba a fraguar
Las cartas hoy en día
sólo se mandan
si te mueve el amor,
parece.
Y ese amor que me crece
pero no llega a calar.
Nunca he sabido si quiero con ella bailar,
o jugar, o bucear...

En la calle, la gente dice
que flota el olor a quemado,
el calor hace que se evaporice
todo lo que esa multitud
finge haber rezado.
Como un alud
calló la tormenta.
Aún oigo los destellos surcando
como una cuchillada el cielo
ya de por sí sobrecargado.

Qué idiota fui
a atreverme a contar,
en un pueblo de confianza
y supuesta lealtad,
tal asunto enturbiado
por el deseo carnal
que para que no enturbie
hay que ser un degenerado.
Esta tarde de sol
salió a faenar
Miliki a las Ventas,
con los otros dos detrás.
No estando presente
-el problema es que sí ella-
vi la escena perfectamente.

Todo el mundo está festejando
o caminando taciturno a casa.
Desde lo lejos, las personas
por la calle miran el estampado
de tu camiseta.
Y en medio de todo ese jaleo
de gente con bocinas y canciones
cruza la plaza una mujer -mujer, creo-
con su melena roja a borbotones
y aspecto de algún tipo de profeta.
Su sabueso, cruel, azabache
tiene un aspecto sobrenatural.
La arrastra empujando la correa
con su cuello de sangre y brea.

Y ahora me toca a mí
inventar una explicación,
mentir un poco,
echar balones fuera
hasta que se calme todo,
remover la olla.
Ahora se va a creer
que estoy rendido a sus pies
cuando hace tiempo que no rindo,
rindiendo homenaje a ella,
mi maja desnuda, de Goya.

Las manos me huelen a detergente
llegó un tiempo en que todo me parece mal.
Si me encuentro socavones,
o yo soy bache de la gente
me viene dando igual.
Hay tantas cosas de las que me arrepiento
y hay tanta gente a lo que yo acuso...
No sé, esto es todo un poco confuso;
quería que supieses como me siento.

22 de agosto de 2011

Peces de ciudad.

Volvió Sabina (ya creía que me iba a abandonar).
Y esta vez le presento con esta gran canción: Peces de ciudad. Este viaje por el mundo, de la vieja Europa al Nuevo Mundo, pasando por Comala (País de los muertos, en algunas culturas), estos tatuajes de un pasado bucanero, esta letra tan consonante y redonda, y esta música tan al cuento. Del disco Dímelo en la calle, Peces de ciudad.



Nudo: Lo que vio por la rendija de la puerta.

Timmy miraba por la rendija de las puertas entreabiertas de madera pulida y barnizada. Y esto es lo que vio:
Una gran sala de suelos de mármol se extendía hasta donde alcanzaba su vista. A un lado, minibar, ¡faltaría más!. Barra libre con los más refinados cócteles, las más delicadas combinaciones. Estas eran: vodka con limón, vino con coca-cola. A otro lado, divanes de seda y colchones de plumón, cénit de la comodidad, acolchados por la más fresca y mullida hierba de mayo. En el centro, haciendo gala de su potencial económico y su despilfarro, un árbol se levantaba del suelo, bajo una cúpula de cristal que le facilitaba luz solar. De los laterales de aquella cúpula caían colgando estandartes diversos: banderas rojas, blancas y azules, leones plateados, elegantes emes de hilo de oro enlazadas con aes de seda oriental, hombres montados en caballos jugando al polo... Más al fondo, una serie de biombos descolocados en apariencia descubrían al mundo las más nítidas siluetas. 
Pero en esa pradera del Edén más que la flora importaba la fauna. Una especie de mezcla de cena de navidad de una logia del pecado. A los hombres guapos y mujeres guapas que allí estaban, en medio de esa orgía constante, no les faltaba de nada. Tales eran los caprichos contenidos en la sala que en una esquina tenían un ring de boxeo, donde peleaban dos de los grandes para deleite de cada miembro del grupo, de ese clan.
Y Timmy, que después de un largo viaje, había cambiado, que había abandonado a todos esos "mortales" con los que se solía reunir los más días por la tarde, quedo maravillado. Tampoco se iba a engañar, mucho hacía en su deseo de entrar el hecho de que aquella mujer por la que suspiraba mientras andaba se encontrara en el centro de ese huracán.


17 de agosto de 2011

Ella como tarde de verano.

Tarde es, por la tarde. Noche no es, mi noche no es ésta. Mi noche empieza a medianoche, con mi proceso de descomposición. Esta noche, como todas las demás desde más allá de un horizonte cercano, toca barra libre de copas; las sirve mi mente, las llena mi cerebro, las brindo a tu salud. En el bar de mala muerte instalado en mi casa -Desolation Row- probablemente pongan el mismo Don Perignon mezclado con Coca-Cola inyectado en mis oídos por los altavoces. Y puede que mientras mis ojos arden, goteando ojera, Leonard Cohen y Janis Joplin estén pasando una noche en el Chelsea Hotel, e, intercalado con visiones de Johanna, un exiliado llamado Joaquín lamente sus tatuajes de un pasado bucanero y sus peces de ciudad.


Pero no pienso en mi noche, cuando tarde, por la tarde vuelvo a casa. Aún pienso en que te he visto, y recapitulo mi tarde, segundo año triunfal sin purpurina ni otra colonia que la mía.

Salí de mi casa, pensando si me había arreglado bien, si sería hoy un buen día, si la vería. Ves a la gente, caminas, fingiendo que lo haces hacia una meta. Tomas las decisiones con decisión, aunque solo las que te dan tiempo para decidir. Y ahí estás. Hablando, tirando. El cielo está azul, solo cruza una nube de vez en cuando, pero esa nube llueve aquella duda. ¿La veré? Tomas las decisiones con decisión, aunque solo las que te puedan acercar a su radio de acción, a los lugares donde, puede, la veas, y sacies tu duda. 
Quedaste en ver a una chica. Pero cuando llegas ahí la saludas. La miras a la cara, sonríes, pero no dices nada. Y ahí que huyes. Un encuentro de tres minutos nunca ha sido un buen encuentro...con una excepción.

La tarde se mece, va cayendo dormida. Has bajado tus defensas. Y entonces la ves a lo lejos. ¡Qué estúpido te sientes cuando notas que tu corazón, ese que un día te hará la putada de ponerse en huelga, se pone a latir a todo tren! Él marca la batería. Tus gestos, tu absurda conversación, el estar al lado suyo rasga la guitarra con virtuosismo. Tu sonrisa de idiota canta, y tu escuchas atentamente. Te suena la melodía, ¿tu canción favorita, tal vez? 
Recuerdo el otro día en la tienda. Cuando te chocaste con ella, como solíais hacerlo antes, a propósito. Te dijo que habías crecido, y se fue, después de haberte mirado y haber sonreído como solíais hacer. Esta vez vino ella a saludarte. La diste dos besos, que no habrías cambiado ni por todos los millones de papeles y chapas que siembran el terror en el mundo. Se fue. Tres minutos fueron, los mejores del verano. Mañana puede que la vuelvas a ver, ya me ocuparé yo de que no se te olvide.

Y sigues barriendo con los pies cansados tu ciudad. ¡Qué el mundo haga sus planes, qué a mí me empujen hacía el torrente que quieran! Yo voy hablando, disimulando. Voy pensando que la he visto. El cielo está azul,  sólo manchado con alguna veta amarilla en el cielo, de los rayos de sol que te calientan aquella verdad. La he visto. 
Pero ya todos se han marchado, ya les he dado la mano, ya les he prometido lealtad con una mirada. Hay miradas más fuertes que otras. Y me voy a mi casa, ahora que tarde es, por la tarde.


PD.: Si algún día la tuviera entre mi escasa suerte, suerte escasa coronando una montaña de fortuna que asoma entre las atmósfera, ¿La enseñaría yo todo esto?¿La diría "todo esto es tuyo", los desequilibrios mentales caen en pendiente hacia ti? ¿Se lo diría, aún a riesgo de perderla por pasarme con el amor?

PD2.: Doy el tema por concluido, no dedicaré ni un sólo párrafo más a ella, salvo bajo extraordinarias circustancias.

16 de agosto de 2011

So long, Marianne

LEONARD COHEN


Me he viciado a Leonard Cohen. Leonard Cohen es un poeta metido a música, en busca de más dinero y más mujeres. Es un gran músico, a pesar de que la revista Rolling Stone - que no es y nunca ha sido infalible - no se digne a colocar ni una sola canción suya entre las 500 "mejores" de la Historia (tela).
Hace unas semanas me quedé atrapado en el año 1970, Isle of Wight, entre los disturbios que amenazaban a Cohen y que éste supo calmar, con su música. "El depresivo no químico más potente del mundo" te cuenta cómo huía de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, o la noche que pasó con Janis Joplin en el Chelsea Hotel, o, a través de una carta, como le puso los cuernos su mujer con un hermano o amigo, "sinceramente, L. Cohen". Ya hablaré de todo eso.Leonard Cohen es una inspiración para mí. Cohen es un bicho raro: no hay muchos cantantes canadienses, católicos en sus letras, poetas. Tampoco hay demasiados cantantes con un Príncipe de Asturias de las Letras...


SO LONG, MARIANNE

Won´t you come over to the window, my little darling?
I'd like to try to read your palm.
I used to think I was some kind of gypsy boy
before I let you take me home



¿Puedes asomarte a la ventana, cariño?
Quisiera intentar leerte la mano.
Solía pensar que era una especie de gitano,
antes de dejar que me llevaras a casa.


So long, Marianne, it's time that we began
to laugh and cry and cry and laugh about it all again.


Hasta la vista, Marianne, ya es hora de que empecemos
a reirnos y llorar y llorar y reirnos de todo otra vez.


You know that I love to live with you,
but you make me forget so very much.
I forget to pray for the angels,
and then the angels forget to pray for us.



Sabes que me gusta vivir contigo,
pero haces que me olvide de todo.
Olvido rezar a los ángeles
y luego ellos se olvidan de rezar por nosotros.



So long, Marianne, it's time that we began
to laugh and cry and cry and laugh about it all again.


We met when we were almost young.
It was down by the green lilac park.
You held on to me like I was a crucifix
as we went kneeling through the dark.



Nos conocimos cuando eramos jóvenes.
Fué en el parque lila y verde.
Me cogiste como si fuera un crucifijo
mientras nos adentrábamos de rodillas en la oscuridad.



So long, Marianne, it's time that we began
to laugh and cry and cry and laugh about it all again.


For now I need your hidden love.
I'm cold as a new razor blade.
You left when I told you I was curious.
Did I ever say that I was brave?


Ahora, necesito tu amor oculto.
Siento frío como la hoja nueva de una maquinilla de afeitar
Te fuiste cuando te dije que era una persona curiosa.
¿En algún momento dije que era un tipo valiente?



So long, Marianne, it's time that we began
to laugh and cry and cry and laugh about it all again.


You are really such a pretty one. 
I see you've gone and change your name again.
And just when I climbed this mountainside
to wash my eyelids in the rain.


Realmente, eres preciosa.
Veo que te has ido y has cambiado de nombre otra vez.
Alcanzo la cima de ese lado de la montaña
y lavo mis párpados con la lluvia.



So long, Marianne, it's time that we began
to laugh and cry and cry and laugh about it all again.


14 de agosto de 2011

Un rechazo.

No podría contarte esto
si no supiera que, lento,
cuando pasa, pasa el tiempo.
El ser humano es un insecto:
tú, nena, tu vales mucho,
pero no te escapas de serlo.
Es por luz atraído:
yo no valgo tanto, pero,
yo, beso cada espejo.
El bicho, si en luz se fija,
su destino es ser dañado.
Dulce bichito, bendita risa,
finalmente se ha quemado.
Lenta, pegajosa noche,
una mariposa sufre,
hora de su juventud, 
por tu culpa, por mí vuela.
Vuela en círculos, hunde
su mirada hacia el derroche:
una oscuridad anhela.
Por eso apago la luz.

13 de agosto de 2011

Cuento (?) sobre conejos

En los más profundo de una jungla lejana, un cocodrilo tiranizaba al resto de los animales. Tres conejos pasaron por delante de él: uno pequeño tirando a verdoso, uno color pistacho y otro negro azabache. Al conejo de color verdoso lo acercó a su vera con sus grandes patas, lo besó al estilo napolitano de Chicago y le dio la bienvenida a la selva. Al conejo negro, sin embargo, no lo trató de igual forma: de un violento manotazo se lo llevó a la boca y se lo comió, masticando fuertemente. El conejo pistacho tuvo más suerte: el cocodrilo apenas le prestó atención. <<No es suficientemente verde>>; oyó que decía a uno de sus secuaces mientras se alejaba.
Nuestro conejo color pistacho se metió en un grupo de conejos color pistacho. Cabe señalar que más de un conejo verde oscuro había intentado ingresar en aquella sociedad, pero no había podido por no ser "suficientemente verde pistacho". 
Nuestro conejo color pistacho se subió a una roca y empezó a hablar de forma muy solemne a los, quizá cuarenta, quizá cincuenta conejos color pistacho del club de conejos color pistacho:
-Queridos conejos míos,
siendo yo uno más entre iguales os incito a que nos revelemos contra ese malvado cocodrilo que nos oprime y a todos sus cómplices que guardan silencio a cambio de los privilegios de los que gozan por el simple echo de ser de los suyos. Él no es quien para juzgarnos, y mucho menos si es en base a nuestro color del pelaje, ya que esto no nos hace diferentes en derechos ni en libertades.-
La mayor parte de los conejos corrieron hacia el cocodrilo, convencidos de que, unidos, podrían. Otra parte de ellos, la restante, no tuvo el valor de luchar con el cuchillo entre los dientes pero, con su odio exacerbado hacia el malvado caimán y su gente, salvaron esta carencia sirviendo de extraordinario apoyo moral a sus guerreros, sin duda útil contribución.
Pero un conejo se quedo inmóvil, buscando entre la fruta. Nuestro líder revolucionario, al verlo, se bajó de la roca y le preguntó que hacía. Aquel conejo desertor le respondió que buscaba una fruta para teñirse el pelaje.
- Busco una fruta para teñirme el pelaje
- Prueba con esa papaya- ingenuamente le respondió
- Esa ya la probé y no dio resultado
- ¿Cómo que no dio resultado?
- Ya sabes, el cocodrilo me dijo que no era suficientemente verde
- ¿Y tu te resignas a buscar otro tinte? -El revolucionario conejo, exaltado-¿¡No sabes que hay que revelarse contra ese malvado cocodrilo que nos oprime y a todos sus cómplices que guardan silencio a cambio de los privilegios de los que gozan por el simple echo de ser de los suyos!? ¡Él no es quien para juzgarnos, y mucho menos si es en base a nuestro color del pelaje, ya que esto no nos hace diferentes en derechos ni en libertades!
Mientras tanto los secuaces del caimán se sacaban con mondadientes una oreja de conejo de entre las encías.
Entonces el conejo desertor se despidió cortésmente del conejo líder y, con su nuevo tinte, se encaminó hacia el cocodrilo. A unos metros de distancia vio el líder a el otro conejo entrando a la jungla dando saltos de alegría. Entonces miró a una fruta verde esmeralda con huellas de conejo desertor. Levantó una ceja mientras su mente sopesaba una gran idea. ¿Adivináis que pasó después?


Que nadie me malinterprete, yo sólo quería escribir un cuento sobre conejos.

12 de agosto de 2011

Prácticamente un cierre.

Son las dos y veinte de la madrugada de un viernes cualquiera de verano. El calor se acumula en mi espalada, en mis piernas, el sudor hace que la ropa se pegue al cuerpo. Exprimí mi inspiración a eso de medianoche, inicié mi soledad después de la cena. Cohen da vueltas, se mece en mi cabeza y caigo en la tentación de mirar tus fotos. Empezó como algo inocente, a ver como te iba, a ver de que habían ido tus vacaciones. Me hundí: no sabía nadar. Te vi, feliz. Recuerdo cuando no tenías tierra ni reino, cuando estabas tan perdida como yo mismo, y andábamos y hablábamos. Recordé cuando éramos tu y yo y los vicios, cuando más tarde, te dije que sospechaba que te amaba en un ataúd urbano línea 5. Recordé cuando el silencio entre tú y yo era amargo y nuestras miradas se burlaban de lo idiotas que éramos. Y en especial yo. Cuando te sujetaba la melena, en mi Día, cuando yo veía con la mente absorbida como jugabas con la gente que también te miraba . 500 fotos y no son tantas, casi la mitad de todo tu álbum.
Me lancé a hablarte, a decirte cualquier cosa pero justo en el momento que abrazaba tu nombre... te fuiste. Tú estas desconectada, me decía una fría máquina absurda. No, no quiero mandarte un mensaje privado. Quiero mandarte mil. Pero sólo me quedaba llorar, y yo no sé.

Ayer la ví. Todavía no lo he asumido.

Acabó el asedio.
Centinelas corruptos.
Interrupió en mi mente, 
acabó con el tedio
de mi vida tu recuerdo
una noche chiclosa de verano.
Y se quedó toda la noche
 en un rincón para tí
dejando pasar los demás
pensamientos con la maldad
de seguir ahí.
Y desnudo no me sentía desnudo
y despierto no vivía despierto.
Y desnudo no me siento desnudo
y despierto no vivo despierto.

6 de agosto de 2011

Desolation Row

Ya hace más de una semana que volví a casa. Las noches se pegan a la piel, los mosquitos te sobrevuelan. Escribo una carta, hago un crucigrama, me rasco, me sumerjo en un libro. La ciudad está desierta, la gente se va, o se esconde. Me llama gente que no me suele llamar. Llamo a gente que no suelo llamar, desde una cabina, al lado de una pareja en, imagino, problemas mucho más grandes que los míos. Me dan un toque, bloqueo a gente. Tacho, rodeo, subrayo, rescato.
Abandono poco mi casa, por no decir nunca. Me siento cambiado, pero odio a los que odiaba y quiero de alguna manera a los que ya quería. Me acuerdo de personas, las echo de menos a menudo. Salgo a la calle, la ciudad está llena de gente sin rostro. Sospecho, que la gente que identifico están abajo, en algún lugar, entre música y sudor de gente que no le importa sudar, porque  está concentrada en reír. Y esa gente que ríe, también bebe, grita, canta. Y yo les veo, más bien les espío, a través de un grueso cristal desde, y ahora voy al grano, mi Desolation Row.
Ojalá hubiera yo creado el Desolation Row, pero, como no, me consuelo afincándome allí. Poco más puedo decir, más que poner la canción y algunos versos. No me las voy a dar de nada; me cuesta entenderla (creo que más que interpretarla palabra por palabra habría que interpretarla por estrofas). Pero las situaciones me inspiran mucho y me gusta escucharla, pensar en ella. Que hable sola. 

Bob Dylan, Desolation Row

(Aviso a navegantes, 11 minutos se gasta. Si esto te echa para atrás, no a servido de mucho todo esto)



<< Yes, I received your letter yesterday Sí, ayer recibí tu carta
about the time the doorknob broke Por entonces el pomo de la puerta se rompió
When you asked mi how I was doing ¿Cuando me preguntaste como estaba
was that some time of joke? era eso algún tipo de broma?
All these people that you mention Toda esa gente que mencionas
Yes, I know them, they're quite lame sí, la conozco, son un poco "lamentables"
I had to rearrange their faces Tuve que rehacer sus caras
and give them another names y darles otros nombres
Right now I can't read too good Ahora mismo no puedo leer muy bien
Don´t send me more letters, no No me mandes más cartas, no
Not unless you mail them A no ser que las mandes
from Desolation Row Desde el Paseo de la Desolación >>