¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

31 de julio de 2013

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders of Mars II: Soul Love


Amor es el pan de la vida, amor es la copa divina. Amor es un algo sin nombre que obsesiona al hombre por una mujer
                                                                            (Bolero)


La cápsula espacial en la que llegué a este planeta se estrelló contra unos cubos de basura y unas cajas de cartón que había al lado de una vieja peletería. Era de noche y la luz de la farola, tenue. Me miré en un espejo roto que encontré y vi por primera vez en mi vida mi horrendo rostro. En ese momento deseé tener el poder de transformarme en cualquier personaje y cambiar mi aspecto por el de, por ejemplo, personajes célebres y respetados. Aún conmocionado y mareado por el viaje, avancé por la calle dando tumbos. De repente, dobló la esquina de aquella acera solitaria otro ser igual de horrendo que yo. Era tremendamente feo y llevaba a otro ser cogido del cuello por una cuerda. El ser cautivo por la cuerda me gruñó y al instante el ser dominante le sisó para que callara.
Haciendo eses -todavía sin acostumbrarme al bipedismo- llegué a una puerta que resultó conducir a un bar. A mi planeta llegó durante mucho tiempo una ingente cantidad de información de un planeta en el que nunca habíamos estado hasta mi aterrizaje. Esta información era muy apreciada por mi gente como pasatiempo. Recibíamos llamadas de teléfonos, perfiles de personas, fotografías, textos, correos... Así en mi planeta los diferentes idiomas terrestres eran muy populares y hablados.
Pedí algo de beber y bebí. Pedí algo de picar... y piqué. Mucha bebida después, me agarré al taburete y supliqué clemencia. Era una pequeña broma. Nadie la entendió. En un pequeño escenario mal iluminado un karaoke cutre yacía muerto de risa. O quizá lo estaba utilizando algún borracho, no recuerdo bien. Aquello estaba lleno de borrachos por todos lados. Borrachos a la derecha, borrachos a la izquierda. Borrachos incapaces de andar derechos. Me miraban con sus ebrias miradas. Qué penita. Como me sentía bastante jovial y festivo me dispuse a utilizar el karaoke. No sé si se lo tuve que quitar a alguien, no sé. No recuerdo. Con tanto borracho cualquiera sabe lo que hacían. Me sabía todas las canciones del karaoke, todas. Un espectáculo. Debían de estar maravillados con mi talento o no sé. A lo mejor no. No sé.
Pero recuerdo una gran canción. Una de esas canciones legendarias. Conocidas y misteriosas a la vez. Épicas. Y yo me la sabía entera y la canté con todo mi sentimiento. Y mientras gritaba que si había vida en Marte (a pesar de que sabía la respuesta perfectamente) se me vino el mundo al suelo. Y vino otra lenta, y otra y otra. Y yo me las sabía, y las sentía y era una maldición. Ay... me sentía maltratado. Maltratado e incomprendido y confuso. Me movía entre la esperanza ante la vida y la apatía. Luego, de repente me sentía maravillado y clarividente. Luego me volvía a derrumbar.
    - ¿Qué es el amor? -grité esa noche-   Una condena. Una cadena que no, no se puede romper. Sólo puedes obviarla y sumar otra cadena, como si la otra no estuviera, y así andar a duras penas. El amor son mil vueltas a lo mismo. Es ceguera selectiva, y selección nublada. Es ver algo que nadie tiene en alguien como el resto. Es sordera a los consejos. Es una mordaza en tu boca en su presencia, y una mentira en tu lengua para el resto.
      Y sin embargo el amor fraternal, el amor familiar, el amor a Dios es el sentido del mundo. El amor lo es todo.
          ¿Amor? Si somos animales, ¿qué es el amor?
                                          El amor son los átomos del mundo, el amor es todo. Y sin embargo yo no lo encuentro. El amor está por todas partes y yo no lo encuentro. El amor es el bien supremo y sin embargo a mí sólo me hace mal. ¿Por qué?                                             Love will tear us apart
                              Hay algunos hombres buenos y pocas mujeres solas.
     Todas esas personas solitarias. Todos esos corazones rotos. Todas esas viudas. Todos esos huérfanos.       Todas esas personas tristes que buscan en el amor y no lo encuentra. Tan amargos. Tan malitos. Tan deprimidos. Tan destrozados... como yo.
    ¿Por qué no viene el amor?¿Por qué no viene el amor a los hombres buenos?¿Dónde está? Quiero verle.      Quiero verla. Reina de mi soledad, tragaperras de mi vanidad, mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy...                                        ¿dónde está?
     El amor no me ha hecho esto. El amor no fue. Fue su ausencia. Dejen al amor en paz. El amor lo es todo. El amor es la fuerza que mueve el mundo. El amor es un incomprendido. El amor es una mano mágica que toca con su níveo dedo e inunda de felicidad. Ven, amor. Bendíceme. Bendíceme

Me habían retirado a un rincón, mal sentado en una silla de plástico. Lloraba y lloraba. Lloraba al amor.
Se me acercó una mujer hermosa y me dejó llorar en su hombro. Se me acercó un hombre y me dejó llorar en su hombro. Me sentía tremendamente desgraciado. Y de repente, alcé la mirada y la vi. Fumaba unos chinos, y me sonrió. Sentí una bocanada de aire fresco. Sentí cómo mi llanto había purificado mi cuerpo y depurado mis pulmones. Hay cosas que te ayudan a vivir. Luego el corazón empezó a latir rápidamente en ese ambiente claro, limpio y nuevo. Ella se acercó y se sentó a mi lado.
-He oído tu llanto al amor- dijo, y dejó su teléfono escrito en una servilleta.


9 de julio de 2013

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders of Mars I: Five Years

Esta historia comienza como todas las grandes historias: al final de la anterior. Esta historia comienza como todas las grandes historias: con antecedentes, antecedentes sobre los que ya se ha escrito en este blog.
Últimamente se está perdiendo la costumbre de mirar a las estrellas. Una costumbre que ha hecho que el hombre se estremezca, se pregunte cosas, se emocione y que vuelva a la Tierra más sabio o tan sólo quizá más consciente. Nadie está mirando al cielo esta noche, pero desde aquí se puede ver el intenso brillo rojo de la explosión que ha cambiado mi destino con sólo su amenaza.
 
Ha pasado tanto tiempo desde aquel momento que sólo conservo vagas nociones de su recuerdo. Al principio me pareció mentira... aquellas noticias en el marco de la puerta... no podía dar un paso más. Creí que era falso cuando me enteré, pero lo cierto es que todos sabíamos que iba a pasar. Aquellas lágrimas en sus ojos... fueron la razón por la que supe que no estaba mintiendo. 
Un día supimos que habían descubierto una partícula nueva, un bosón el cual era el sentido del universo. Otro día pudimos clonarnos entre nosotros. Al siguiente cayó el cartón y las ratas salieron del doble fondo. Todos habíamos sido espiados. Cada vez más personas tiraban de la manta y huían. Gigantes colosales perseguían a diminutas cucarachas que extendían su existencia. Todo era patético. Todo era grotesco. La pobreza aumentaba, y el hambre y el dolor. La gente se suicidaba. El presidente era un ladrón; todos los grandes sabios, impostores. Las madres suspiraban y sollozaban. La Santa Iglesia, corrupta, se cambiaba de bando. Las calles estaban tomadas por el fuego y los trozos de cristales. El futuro no existía... Masas violentas salían a la calle, protestando contra el amor. Ya nadie cuidaba de nadie. No se podía hacer nada, estábamos condenados. Y entonces llegó el día de la última sentencia: sólo nos quedaban cinco años. Nuestro planeta se estaba muriendo. Cinco años.

Todo me daba vueltas. Pensé en ella, y en Dios, y en el arte y la comida. Pensé en los hombres de las cavernas y en los más eminentes científicos. Pensé en todos los que habían muerto, pensé en el amor. En la química, en los teléfonos, en la calefacción. Aunque nada tenía sentido no era justo que nada acabara. Había que hacer algo. Había que salir ahí fuera y buscar ayuda. Nuestro planeta, nuestro hogar nos necesitaba. De repente, por mi vida gris se deslizó un brillo: un propósito, una causa noble. Todo lo acumulado, todo lo que era empezó a tomar relieve, se empezaron a mostrar en mi vida con más nitidez las luces y las sombras y todos los colores. No me avergüenza reconocerlo. 
A las pocas semanas subí a la nave. Despedí a mi madre, di la mano a mi padre y cerré la puerta. Despegué. Días más tarde estaba en medio del espacio, sentado dentro de una lata, lejos de mi hogar. Las lágrimas me acostaban por las noches y me despertaban por las mañanas cuando pensaba en todo por lo que mi planeta había pasado. Si pensaba en el futuro, no veía nada. Estas dos fuerzas eran tan fuerzas que acabaron por forzar la puerta de mi memoria y mi perspectiva y mi mente, como las máquinas de mi agonizante planeta, se reseteó, pero no me di cuenta de tener la mente en blanco hasta mi aterrizaje. Hasta entonces mis sentimientos combatían ferozmente, aún no se habían neutralizado los unos con los otros.

Había perdido la conexión con la torre de control. Estaba al lado de la puerta de la nave, flotando de la manera más peculiar y las estrellas ese día parecían muy diferentes a como las había visto siempre. Miré mi planeta por la ventanilla. Estaba maravillado contemplando ese intenso azul cuando una sombra en mi frente me devolvió a la realidad: cinco años. 



8 de julio de 2013

La vía hipotérmica

AVISO: La siguiente escena está escrita por un especialista. No intente reproducirla en su casa a menos que tenga amplia experiencia o un bote de Prozac a mano. Las técnicas relatadas a continuación pueden conducir al suicidio


Este calor acaba afectando al cerebro. Está claro. Como no me veía con fuerzas para combatirlo me he pasado al enemigo. Huir del sofoco es un sinsentido, así que he decidido buscarlo. Buscar el calor. Dormir arropado con mantas y pijama de manga larga, tomar bebidas calientes, quedarse cerca de los electrodomésticos que se recalientan. 
Esto de pasar calor sienta bien. Al principio sudas, te revuelves, casi disfrutas. Después llega el bajón hormonal: indolencia plena, inactividad, inapetencia. Puede llegar a causar mareos y bajadas de tensión. Y por último... bueno, no sé que es lo último pero tengo una teoría: estoy abriendo una nueva vía mística. 
La parte más Cuarto Milenio de la Iglesia católica ha explorado diferentes vías para unirse con Dios. Las vías místicas; la purgativa, la iluminativa y la unitiva, el quietismo, los hesicasmos... 
La beata Alejandrina de Balazar estuvo desde 1938 hasta 1942 viviendo todos los viernes los sufrimientos de la Pasión de Cristo. Sufría grandes dolores y se movía y contorsionaba representando todas las paradas del Via Crucis. Y Jesús en persona le hablaba. Claro que para eso tuvo que alimentarse casi toda su vida única y exclusivamente con la comunión diaria. Y me consta que sin vino, sólo la oblea. Planazo.
Pues bien, yo tengo una vía nueva para abandonar el cuerpo y unirse en alma con Dios. Nada de vivir a base de hostias (literal y figuradamente), mirarse el ombligo o repetir mantras con los Beatles. Nada. Sólo calor. Calor, calor y calor. Funciona, créanme. A mi ya me queda poco. 


Para acompañar la vía hipotérmica y sentir como te entra por un oído y te sale por otro y así comprobar que lo estás haciendo bien:

NIRVANA (Todo el disco de Nevermind)
FOXYGEN (Todo el disco de We are the 21st Century Ambassadors of Peace and Love)
JEFF BUCKLEY (Todo el disco de Grace)