¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

31 de diciembre de 2011

2011 en Música. 10 canciones del 2011

Para mí, 2011 ha sido un año clave en mi vida y denso, cargado en cada día, en cada mes de cosas relevantes.    He descubierto a Leonard Cohen, los Nikis, Pulp, Quique González, Fito Páez y un largo etcétera. Radio 3, Grooveshark y el placer de escuchar un disco auténtico ( si no hay dinero, de la biblioteca) en lugar de uno pirata. Cantautores españoles, clásicos americanos, rock argentino. Y Sabina, mucho Sabina, como siempre.

Discos (sólo algunos):

Leonard Cohen live at the Isle of Wight 1970
Dylan [Recopilatorio de Columbia hits de Dylan]
Sin enchufe - M Clan
Revolver - The Beatles
Come away with me - Norah Jones
Calamaro Querido (Cantando al Salmón) [Tributo a Calamaro]
Astrud Gilberto [de Jazz Masters]
Fina Estampa - Caetano Veloso
Nos sobran los motivos - Joaquín Sabina y Cía.
Pereza 10 años [Un recopilatorio]

y 10 canciones:

My body is a cage                                         Peter Gabriels
Sentimental Heart                                        She & Him
Carne de Canción                                        La cabra mecánica
Lágrimas de plástico azul                             Joaquín Sabina
Llueve sobre mojado                                    Joaquín Sabina y Fito Páez
Turnedo                                                        Iván Ferreiro
Razzmatazz                                                   Pulp
¿Donde estás?                                              Leiva y Michelle Jenner
Zombi                                                           Radio Futura
Un vestido y un amor                                   Caetano Veloso
Tres Agujas                                                  Fito Páez


Las que se quedan en el tintero:
El Niágara en bicicleta   Azzurro  Noctiluca  Avería y Redención Tower of Song  Serún Giran Medley Visions of Johanna  Mal día para ver llover  Disco 2000  Daiquiri Blues  Los periódicos de mañana  Snob  Bohemian Rhapsody  Copenhague  11 y 6  Cadillac Solitario  Yo me bajo en atocha  Muertos del rock  A boy named Sue  S.O.S Tan fashion  Poor little fool  Dice la gente  Antípodas  McGuevara's o Che Donalds Boulevard de los Sueños Rotos  Girl from the North Country  El imperio contraataca  Spanish Bombs  Cuatro Rosas  No me abandones  Camas vacías  Tumbas de la gloria  Al lado del camino  Maggie´s Farm  Subterranean Homesick Blues  Elvis está vivo 37 grados Don Andrés octogenario Hey ya!

10 canciones de diciembre

La hamaca                                                                              Kevin Johansen & The Nada
Mil horas                                                                                Los abuelos de la nada
Subterranean Homesick Blues                                                 Bob Dylan
Elvis está vivo                                                                         Andrés Calamaro
Condena del amor                                                                   Radio Futura
Yo vengo a ofrecer mi corazón                                                Fito Páez y Pablo Milanés
                                                                                                         (o Fito Paéz y Mercedes Sosa)
¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?                Pereza y Alejo Stivel
Al lado del camino                                                                   Fito Páez
Nunca es igual                                                                         Andrés Calamaro
Como en Chicago                                                                    Joaquín Sabina



27 de diciembre de 2011

Feliz Navidad 2011

BABY, IT'S COLD OUTSIDE - SHE & HIM
A very She & Him Christmas



18 de diciembre de 2011

Relato: Subglacial.

La tundra no combina con nada y, sin embargo, a Set le viene como anillo al dedo. Set es un hombre que allí habita, en una cabaña aislada de un mundo al que no gusta y que no le gusta. Él se considera un granjero y en ello trabaja lo justo para vivir una austera vida que, para descanso suyo, no pide mucho. Le acompañan en su soledad un viejo transistor que adormece sus largas y frías tardes y un caimán, al que alimenta cuando aparece por la puerta de su casa, y con el que mantiene intensas conversaciones, ya que gruñe tanto o más que él.

Hace ya dos años que su hermana le legó al morir un piano en testamento. Un piano de oro y cedro, de esmeraldas verdes y cacao, que -dice la tradición Argentina- da la felicidad a quien se regocija sacándole las notas que ambos deseen. Seguramente por ello llegó a las manos de aquel desdichado granjero en la tundra. Set no sabía tocar el piano, así que hacía lo que mejor se le daba con él: guardarlo con celo y desconfianza en una nave aneja a su cabaña.

Pasan los días para aquel vecino del hielo. El granjero ha descubierto una nueva pasión: la música de Bob Dylan, de Tom Waits y de Leonard Cohen que escucha por la radio. No sabe nada de inglés, pero le gusta oír sus ladridos, sus frases despeinadas, sus murmullos a ratos monótonos, a ratos desgarrados y llenos de pasión. Le hacen reflexionar tanto como sus charlas con el caimán.
Hoy a decidido contarle a sus dos hijos, que viven en la ciudad, la noticia ya atrasada del piano. En su cabaña Set tiene una cabina de teléfono. Todos los meses vacía el cajetín de la cabina y guarda las monedas en una bolsa de cuero. Después, las utiliza en la máquina y, cuando se acaban, las vuelve a sacar. Hace unos meses que la cantidad de monedas de la bolsa no merma. Ahora mismo está sacando una y llamando a su hijo menor. Con él el ambiente de sus conversaciones es últimamente demasiado hostil, como si en vez de hablar se escupieran. Le cuenta la nueva de la herencia en unos instantes de paz, pero no de calor. Llama después a su otro hijo, más templado al tratar con él, bastante más discreto que su hermano. Una vez que ha cumplido, se amodorra otra vez en el sillón.

Pasan los gélidos días de verano, como pasan las pistas del disco que escucha un dormido. Set despertó una mañana y gritó "¡Basta!": otra vez el sueño recurrente. En él se avergonzaba de que discutía con un viejo amigo delante de su difunto padre, entonces el amigo huía con el piano y su padre sólo le podía decir que se lo dijo. Este asunto se lo había comentado ya varias veces al caimán, pero este, cansado de la guerra, le había sugerido que se relajara y confiara en el mundo. Ese sábado despertó y salió a pescar salmones. Sin éxito, como siempre. Al volver se encontró una pintada en la pared más sombría de su cabaña. "Paranoia, (hay motivos para la)"  Ésta rezaba y reza, allí no hay humanos que intenten borrar la huella física de la desdicha, y el único hombre que hay es demasiado incompetente para ello.

Al final de una mañana totalmente improductiva llegaron inesperadamente los hijos de Set con sus hatillos y sus abrigos de piel. Tras una copiosa comida el sopor de la chimenea tomó el cuerpo del granjero y los cercanos hielos perpetuos bajaron sus párpados bien abajo. Una frase dicha más alta que las demás por el transistor le despertó. Entonces oyó a sus hijos. Les oyó planeando, con alegría en sus voces, el asalto al viejo piano encerrado por su padre. ¿Es que no se daban cuenta ellos, de que una vez conseguido el piano, le seguiría el dilema de para quien va? Sí, se daban cuenta, pero esos eran enemigos futuros y primero tenían que vencer el presente. Set enfureció y cayó en al decepción al mismo tiempo. Pero no podía consentir que le robasen el piano (no sabía por qué) y empezó a darle  vueltas a todo en silencio. Set enfureció en silencio.

Y finalmente la noche se perdió en un desierto descampado. Al feroz abrigo de la puerta de una nave la estrella Polar vio a dos hombres fundiendo un candado con un soplete y a un hombre con nieve en el pelo escondido. La estrella miraba taciturna al padre, y el padre miraba iracundo a los hijos cómo éstos miraban ansiosos la llama descuartizar el candado. Los hijos entran, y dos minutos después lo hace el granjero a hurtadillas. La más fría de las estrellas jura que aquello era un ataque a bocajarro, y que, lo que vio a través de la sucia ventana de una nave fue de lo más triste que le ha brindado la noche, fiel compañera.
El hijo menor levantó los brazos engalanando pretenciosamente el virtuoso ejercicio de técnica al piano posterior. Pero el suelo tembló hasta dos veces con la suficiente violencia como para cerrar la tapa, guillotinando ésta los dedos de el joven pianista. ¿Qué es un pianista sin dedos? fue la última pregunta que pasó por la mente del desdichado intérprete en un grito de dolor. Entonces una sonrisa asqueada y malévola  se dibujó en la cara de su codicioso hermano. Se estaba dirigiendo al piano cuando oyó el chasquido que provocó el respingo dado por su padre en la oscuridad ante el macabro mutilamiento presenciado. El hijo mayor se asustó, y dirigió una fugaz mirada a su hermano desmayado, y luego al origen del ruido. Y ahí dio un paso adelante su padre mientras izaba su escopeta. Dice la estrella testigo que los lamentos y sollozos del hijo habrían enternecido al más desalmado de los padres, pero Set en esos momento ya no era padre de nadie, y tenía frío en los pies. No quiso mirar más la estrella Polar, pero el que se diera la vuelta no impidió que no oyera el ruido que hacen las escopetas cuando en vez de un arma son un vehículo. La sangre salpicó al piano, la sangre salpicó un cuerpo desmayado y la sangre salpicó al miedo y a Set.

Set ya no tiene hijos. Set sólo tiene un lugar donde caerse muerto y un piano de oro y cedro, de esmeraldas verdes y cacao, con manchas de sangre y sin música, en medio de un lugar que no combina ni con él ni con nada.

Dos pájaros sin tino


Llevo tiempo pensando en algo que me da escalofríos. Tanto mis grupos de música como mis cantantes preferidos ya casi no cantan, o ya no son lo que eran, o directamente han muerto. ¿Iré algún día a algún concierto de alguien que me apasione?
Es cierto que tengo una pequeña debilidad que no suelo airear: me entretiene mucho la música de una banda cutrecilla y fácil como es Maldita Nerea, pero tampoco me desvivo por ellos. Es un pequeño vicio, como esos cocineros de alta cocina que se trincan a escondidas un bocata de chorizo.

Lo que ahora me ocupa es que han sacado dos singles para estas navidades Serrat y Sabina, dos grandes cantautores en agonía artística que parece, se han propuesto formar un dúo cómico alcanzada ya la tercera edad.  Sabina es un grandísimo letrista y músico, pero últimamente chochea... se le acabó toda la magia tras el Dímelo en la Calle. Ya lo decía él, en Ay Carmela: "no me canso de hablarte / aunque pronto mi voz  / suene a grano de arroz repetido". Y lo mismo Serrat.
En el caso de Cuenta conmigo la música me aburre y la letra me recuerda demasiado al I'm your man de Leonard Cohen. Del villancico mejor ni hablar. No espero nada bueno del disco, ojalá me equivoque.

Las pruebas del crimen:




1 de diciembre de 2011

10 canciones de noviembre

Viernes 3 AM                            Charly García
Cádaver Exquisito                      Fito Páez
Morena dos olhos d'água            Caetano Veloso
No me abandones                      Kevin Johansen
Sólo pienso en tí                          Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán
Cartas sin Marcar                       Andrés Calamaro
Tres Agujas                               Fito Páez
Tiramisú de Limón                      Joaquín Sabina
Pumped up kicks                        Foster the People
100 Gaviotas                               Duncan Dhu