No podría contarte esto
si no supiera que, lento,
cuando pasa, pasa el tiempo.
El ser humano es un insecto:
tú, nena, tu vales mucho,
pero no te escapas de serlo.
Es por luz atraído:
yo no valgo tanto, pero,
yo, beso cada espejo.
El bicho, si en luz se fija,
su destino es ser dañado.
Dulce bichito, bendita risa,
finalmente se ha quemado.
Lenta, pegajosa noche,
una mariposa sufre,
hora de su juventud,
por tu culpa, por mí vuela.
Vuela en círculos, hunde
su mirada hacia el derroche:
una oscuridad anhela.
Por eso apago la luz.
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