¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

13 de agosto de 2011

Cuento (?) sobre conejos

En los más profundo de una jungla lejana, un cocodrilo tiranizaba al resto de los animales. Tres conejos pasaron por delante de él: uno pequeño tirando a verdoso, uno color pistacho y otro negro azabache. Al conejo de color verdoso lo acercó a su vera con sus grandes patas, lo besó al estilo napolitano de Chicago y le dio la bienvenida a la selva. Al conejo negro, sin embargo, no lo trató de igual forma: de un violento manotazo se lo llevó a la boca y se lo comió, masticando fuertemente. El conejo pistacho tuvo más suerte: el cocodrilo apenas le prestó atención. <<No es suficientemente verde>>; oyó que decía a uno de sus secuaces mientras se alejaba.
Nuestro conejo color pistacho se metió en un grupo de conejos color pistacho. Cabe señalar que más de un conejo verde oscuro había intentado ingresar en aquella sociedad, pero no había podido por no ser "suficientemente verde pistacho". 
Nuestro conejo color pistacho se subió a una roca y empezó a hablar de forma muy solemne a los, quizá cuarenta, quizá cincuenta conejos color pistacho del club de conejos color pistacho:
-Queridos conejos míos,
siendo yo uno más entre iguales os incito a que nos revelemos contra ese malvado cocodrilo que nos oprime y a todos sus cómplices que guardan silencio a cambio de los privilegios de los que gozan por el simple echo de ser de los suyos. Él no es quien para juzgarnos, y mucho menos si es en base a nuestro color del pelaje, ya que esto no nos hace diferentes en derechos ni en libertades.-
La mayor parte de los conejos corrieron hacia el cocodrilo, convencidos de que, unidos, podrían. Otra parte de ellos, la restante, no tuvo el valor de luchar con el cuchillo entre los dientes pero, con su odio exacerbado hacia el malvado caimán y su gente, salvaron esta carencia sirviendo de extraordinario apoyo moral a sus guerreros, sin duda útil contribución.
Pero un conejo se quedo inmóvil, buscando entre la fruta. Nuestro líder revolucionario, al verlo, se bajó de la roca y le preguntó que hacía. Aquel conejo desertor le respondió que buscaba una fruta para teñirse el pelaje.
- Busco una fruta para teñirme el pelaje
- Prueba con esa papaya- ingenuamente le respondió
- Esa ya la probé y no dio resultado
- ¿Cómo que no dio resultado?
- Ya sabes, el cocodrilo me dijo que no era suficientemente verde
- ¿Y tu te resignas a buscar otro tinte? -El revolucionario conejo, exaltado-¿¡No sabes que hay que revelarse contra ese malvado cocodrilo que nos oprime y a todos sus cómplices que guardan silencio a cambio de los privilegios de los que gozan por el simple echo de ser de los suyos!? ¡Él no es quien para juzgarnos, y mucho menos si es en base a nuestro color del pelaje, ya que esto no nos hace diferentes en derechos ni en libertades!
Mientras tanto los secuaces del caimán se sacaban con mondadientes una oreja de conejo de entre las encías.
Entonces el conejo desertor se despidió cortésmente del conejo líder y, con su nuevo tinte, se encaminó hacia el cocodrilo. A unos metros de distancia vio el líder a el otro conejo entrando a la jungla dando saltos de alegría. Entonces miró a una fruta verde esmeralda con huellas de conejo desertor. Levantó una ceja mientras su mente sopesaba una gran idea. ¿Adivináis que pasó después?


Que nadie me malinterprete, yo sólo quería escribir un cuento sobre conejos.

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