It ain't no use to sit and wonder why, babe It don't matter, anyhow An' it ain't no use to sit and wonder why, babe If you don't know by now When your rooster crows at the break of dawn Look out your window and I'll be gone You're the reason I'm trav'lin' on Don't think twice, it's all right.
De nada sirve sentarse y preguntarse porqué, nena, además no importa, y de nada sirve sentarse y preguntarse porqué, nena, incluso si no lo has hecho nunca; cuando el gallo cante al despuntar el alba mira por la ventana, y me habré ido, tú eres la razón de que siga mi viaje, pero no lo pienses dos veces, está bien.
It ain't no use in turnin' on your light, babe That light I never knowed An' it ain't no use in turnin' on your light, babe I'm on the dark side of the road Still I wish there was somethin' you would do or say To try and make me change my mind and stay We never did too much talkin' anyway So don't think twice, it's all right.
Y de nada sirve que enciendas tu luz, nena, esa luz que nunca conocí, y de nada sirve que enciendas tu luz, nena, estoy en el lado oscuro del camino; pero deseo que hubiera algo que dijeras o hicieras para intentar que cambiara de idea y me quedara, de todas formas nunca hablamos demasiado, pero no lo pienses dos veces, está bien.
It ain't no use in callin' out my name, gal Like you never did before It ain't no use in callin' out my name, gal I can't hear you any more I'm a-thinkin' and a-wond'rin' all the way down the road I once loved a woman, a child I'm told I give her my heart but she wanted my soul But don't think twice, it's all right.
Así que de nada sirve que grites mi nombre, nena, como nunca antes lo hiciste, de nada sirve que grites mi nombre, nena no puedo oírte más; voy pensando y preguntándome carretera abajo, que una vez amé a una mujer, una niña me dijeron, yo le di mi corazón, pero ella quería mi alma, pero no lo pienses dos veces, está bien.
I'm walkin' down that long, lonesome road, babe Where I'm bound, I can't tell But goodbye's too good a word, gal So I'll just say fare thee well I ain't sayin' you treated me unkind You could have done better but I don't mind, You just kinda wasted my precious time, But don't think twice, it's all right.
Estoy caminando camino abajo, solo, nena, a dónde me dirijo, no puedo decirlo, pero adiós es una palabra demasiado buena, así que sólo diré que te vaya bien; no estoy diciendo que me trataras mal podías haberlo hecho mejor, pero no me importa, digamos que malgastaste mi precioso tiempo, pero no lo pienses dos veces, está bien
Siguiendo con el hilo de anteriores entradas, recuerdo el agosto pasado como si todo el mes hubiera transcurrido de noche. Recuerdo el agosto pasado empapado en sudor, sumergido en un ambiente tenso. Recuerdo que el agosto pasado olía a humo pero al final no se quemó nada. Recuerdo ver la tontería de la JMJ en la calle desde mi ventana y recuerdo como le estalló al Papa la tormenta en las narices -claro que un cardenal corrió raudo a cubrirle con un paraguas-. Recuerdo instantes de luz salpicando el bochorno como rayos de aquella tormenta. Y recuerdo en aquellos rayos un desayuno en el jardín, y como cobijados bajo un árbol veía con mis amigos el virus de la viruela pasar. ¿O aquello fue en septiembre? Recuerdo también que agosto se fue fundiendo lentamente en septiembre hasta que advertí aquel mes cuando ya había pasado.
Pero éste no es un blog sobre mi vida. Éste -intento- no es un blog de adolescente en el que se cuenta torpe y desconcertadamente el flujo de las hormonas, aunque, por supuesto, lo acaba siendo (¡qué remedio!) Lo siento si faltan a veces dedicatorias o fechas pero este no es un blog donde buscar eso, bien lo saben mis lectores. Éste es básicamente un blog de sensaciones (y por consiguiente de música) que encuentra su razón de ser en el desahogo.
Rigiéndose por esta declaración de intenciones el texto inicial se justifica en una entradilla para esta playlist que, por cierto, a partir de hoy estará siempre presente en el blog (abajo del todo) ya que la considero bastante representativa. No me enrollo más:
AGOSTO
La playlist la hice, como hago todos los meses, con la música que escuché en dicho mes. Salió una lista bastante redonda, con una idea principal como unidad, pero por supuesto faltan cosas para que fuera totalmente representativa de algún sentimiento mío. Falta Sabina, por qué negarlo. También hay incluidos algunos "bichos raros", pero he decidido no cambiar nada.
Mencionar a la poética Tu risa en la alameda y las tres de Quique González, el episodio brit-pop con Pulp y Oasis y el cénit de ¿Dónde estás? Lo demás son ripios para tratar de animar a un pibe triste y encantado
Siempre quise ser una rock'n roll star. Música, pose y dulce mala vida. Siempre quise ser admirado y vivir de decir lo que sintiera o pensara. Ser un referente y un personaje. Y el tópico de sexo, drogas y rock'n roll. Pero van pasando los meses (decir los años sería bastante pretencioso y falso por mi parte) y ese deseo se va pudriendo por el realismo, lo difícil de los tiempos éstos y mis pocos recursos musicales.
Entonces, alentado por el engaño en el que vivo surge un nuevo sueño más recapacitado. La vida de escritor, ¡qué vida! Vivir de decir lo que sientas o piensas, acariciar el arte si realmente vales. Alcanzar una posición en la que tu opinión cuente a gran escala. Ser un hombre respetado, amado; un gurú, un loco o un erudito. Hinchar tu orgullo con premios y críticas. Pasar los días en tu casa, trabajando en crear arte -el más noble trabajo que pueda desempeñar el hombre- sin jefes ni peceras. Habitar una casa inspiradora, vivir sin horarios y del estudio como un judío ortodoxo. Dibujando novelas ayudándote de la lluvia en las ventanas y el café. Y después publicar. Ver que tu trabajo es tangible y tiene lomos, como los caballos. Ver que tu trabajo se multiplica por todas las librerías, que en cada casa está tu trabajo concretado en un bello objeto. Que lleguen las entrevistas y poder sacar la pose. Y ver que la gente te lee, que millones de personas admiran y valoran tu trabajo, que les interesa lo que pienses o lo que sientas o como lo digas. Hacer poesía, inspirar a otros.
Un gran reflejo es la película Wonder Boys, que sin ser reconocida buena a mí me ha marcado por algunos matices. La banda sonora, una joya. Con Óscar para Bob Dylan
¿Cómo llegar ahí? La aventura de la publicación, la auto-edición o las editoriales... Vender tu libro para conseguir tu sueño, luchar por lo que quieres... Incluso la parte más ardua del trabajo se me presenta épica, atractiva para mí.
Pero ser escritor es también un imposible. Muy pocos llegan ahí. Muy pocos de veras valen, de verdad tiene un talento. Y después del instituto se erige la universidad, sin remedio. Y el elegir una carrera de provecho, con salidas... Y mi maldición personal que me empuja hacia las ciencias. Ciencias que por otro lado tampoco rechazo. Ser escritor es una lotería. ¿En qué momento luchar por tu sueño?¿Dónde ir? No hay carrera para serlo. Y eso es una ventaja y a la vez una venda en los ojos.
Habrá que pagar las facturas y habrá que abandonar sueños ególatras...
Un mes estuve deseando estos momentos. Un mes estuve deseando abandonar mi cuerpo. Y aquí estoy ahora, abrazando esos momentos tan dulces como prometían. El verano pasado aún me faltaba mucho pero éste ya empiezo a completar el puzle, y en ese puzle estás tú. No te lo voy a negar: al principio tenía dudas. Pero conforme voy madurándolo me gusta más y más. Estoy dispuesto. Sin trampas ni dobles fondos, estoy a tu entera disposición. Sinceramente, de corazón. Me has llegado al alma.
No corras si te llamo de repente. No te vayas si te grito piérdete. No pienses que no te quiero si no te quisiera hablar. Confía en esta pasión recapacitada, seguro más honesta que cualquier pasión pasional. He mirado dentro y lo he visto claro.
Yo te ofrezco todo lo que tengo. Te ofrezco mis pobres letras, te ofrezco mi paciencia llena de cariño, te ofrezco todas las canciones de amor. Te levantaré el templo que sugieras en el tiempo que me indique tu sonrisa. De momento, te dejo este arranque. Este arranque, este pobre párrafo apenas tiene frases, pero las que tiene son puras. Este texto es la quinta esencia de lo que te quiero decir, este texto no encierra mentira alguna. Esto es una declaración de amor. Firmada (por primera vez en este blog). Firmada.
Recuerdo el verano pasado. Recuerdo el agosto pasado. Los lectores de este blog puede que también lo recuerden. Recuerdo el verano pasado sumido en la paranoia, en la soledad, en resumen, tangled up in blue. Ayer me levantó un rayo de sol que entró por la mañana y me quedé tumbado en la cama, recordando esa canción. Wondering if she'd changed at all, if her hair was still red. Y me invadió la nostalgia pensando en mis noches del verano pasado. Igual que, como dice Dani el Mochuelo en El Camino, a los ricos siempre les gusta volver al pueblo donde fueron pobres a mí me gustó volver al momento cuando había sido menos feliz. Así como llevaba tiempo en este feliz estado, llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada. Llevo tiempo atascado en Mobile con el Blues de Menphis -en su versión original, por mucho que quiera a Kiko-. Una entrada triunfal. Un anuncio: lo conseguí. Y aprovechando este ráfaga de euforia lo escribo, sabiendo que no voy a tener muchas más oportunidades de hacerlo.
Y bueno, aquí estoy. ¿Qué decir? Me curé de la soledad hace algo así como medio mes. Con medicina alternativa. Por el camino a lo mejor más difícil, pero el que me hace feliz. Muy Cash y Carter.
Y como estos ataques de sincera felicidad son una verbena, ahora llega la canción lenta y pegajosa para los que queden en pie.
Después de bajar del autobús tras una conversación saciante me arropó una muy joven noche. Tras confirmar que había perdido el siguiente bus del trasbordo me metí en el centro comercial de al lado, hambriento. Estaba desierto y empecé a caminar mientras las luces bajaban su intensidad y las tiendas cerraban a mi alrededor. Por fin encontré una amable señora de unos cincuenta años, rumana con una sonrisa en la cara que me atendió en una pequeña tienda y no me cobró todo el precio que valía de la última porción de pizza sobre el mostrador. Esperé sentado en el suelo hasta que llegó el bus y me monté. Apenas había cuatro personas más en él. Una señora asiática de más de cuarenta leía Chicken Soup for the Mother's Soul. Yo había empezado ya a devorar mi cena cuando en mis cascos sonó.11 minutos dulces, serenos. 11 minutos de aquella sensación. 11 minutos de una procesión de comparaciones melodiosas y fuertes imágenes tan deseables desembocando siempre en el mismo estribillo, un estribillo como un beso largo y lento. Un beso largo y lento con amor. Sad-eyed lady of the lowlands, where the sad-eyed prophet says that no man comes. My warehouse eyes, my arabian drums, should I leave them by your gate? or sad-eyed lady, should I wait?
NOTA: Las Orejas del Reloj no han muerto. Aquí están de nuevo. Y vienen fuerte. Perdóneseme la tardanza y el abandono del blog, y más concretamente y mirando para adelante perdóneseme la pretenciosidad de la entrada, los obstáculos en su redacción y la herejía al prologar con Hijo de la Sombra -tengo que añadir que escribí el texto sin conocer aún esta obra maestra (aunque sí la versión de Serrat)-.
HIJO DE LA SOMBRA
Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.
Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada de sol a donde quieres,
con un solar impulso, con una luz suprema,
cumbre de las mañanas y los atardeceres.
Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.
El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.
La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.
Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.
La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.
Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.
El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.
El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.
Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.
(Miguel Hernández)
Imagínense un mar en calma gobernado por la luna. Una de las experiencias más placenteras del verano, a pesar de que se pueda hacer en cualquier época del año, es bañarse por la noche, ya sea en el mar o en una piscina. Es como si se lanzara una pequeña bombilla encendida a ese mar en calma y ésta descendiera lenta pero decididamente hasta el fondo, atravesando toda la masa de agua, para explotar antes de tocar tierra iluminando brevemente las llanuras abisales del alma, yermas e inexploradas, sacando por un segundo color y sombra a los barcos allí hundidos y a las rocas tapizadas de musgos y moluscos.
Otra situación similar se da sólo una noche al año, siendo ésta elegida a capricho -otra vez- de la Luna. La Vigilia Pascual llena una iglesia aún fresca por la noche joven de la joven primavera de feligreses ligeramente somnolientos serenándose de vez en cuando, pero tranquilos. La nave está a oscuras, a salvo de luces artificiales y sólo salpicada por pequeñas llamas temblorosas en las velas que sostiene la gente y que rompen la oscuridad. Entonces se cantan salmos ancestrales y se leen las palabras de las Sagradas Escrituras acerca del origen del Universo. Y vio Dios que era bueno. Es como si de repente los posos de tu alma desprendieran ese hilo de humo y ese fugaz olor que desprenden las pequeñas velas al pagarse. Y la pequeña vela que sostienes desprende un tenue calor que acaricia tus manos.
Si en una noche de insomnio recuerdas relamiendo el azúcar de las comisuras de la memoria escenas del día ya muerto, escenas vivas cuando no sospechabas que el día tenía fin, que el Sol te abandonaría al final como todo, si recuerdas estas imágenes, sentirás como la calle absolutamente vacía de tu corazón se llena por segundos de conversaciones y ruidos de coches, de niños corriendo y pájaros cantando, incluso puede que pase una bici sonando su timbre. Sentirás que una cálida ola te inunda para retroceder otra vez después al mar en calme, sentirás que una vela juguetona se enciende en la penumbra para apagarse debilitada al instante, sentirás que pasa un autobús con su animalario de ruidos y de gente subiendo y bajando.
Son pequeños momentos tan tranquilos, tan sencillos, tan dulces que me reportan todos exactamente la misma sensación lunar, azul oscuro y profundo que de mística puede hasta dar miedo o, al menos, albergar vértigo. Una vía unitiva doméstica que poniéndote en contacto con las fuerzas mas densas que rigen el universo -la luna, el fuego o el agua- me sacan de mi cuerpo y de la vida para devolverme con el recuerdo y la duda de estar vivo.