31 de enero de 2011
Más de 500.
Hoy, me llegó una petición de amistad al tuenti. Se llaman peticiones de amistad, pero muchas veces el que la manda no quiere ser ni de lejos amigo del receptor. O puede que lo sea ya desde hace mucho, aunque no figurara entre la lista de gente que dice ser su amigo. Lista que alguna gente hace lo que sea por engordar, como si cuando añadieras un nombre a esta pasaras automáticamente a tener un amigo más, un apoyo, una ayuda. Hay gente -bastante- que tiene más de 500 "amigos" y que tiene sed por tener más. Pero si estuviera en una situación difícil, como máximo el 1% de esos "más de 500" movería un músculo por ver qué le pasa e intentar ayudarle. Ayudarle sacrificando algo, claro, porque cuando la ayuda no te cuesta nada mucha gente va a ayudarte. Va a ayudarte para causarte buena impresión, no para mucho más. Poca gente -nadie- hay que ayude desinteresadamente. Pero ese no es el tema. El que tiene más de 500 contactos en tuenti y sigue aceptando peticiones de amistad (y mandándolas) no creo que sea por los amigos. Podría ser por dos cosas; una, para que todo aquel que visite tu perfil vea el número de marras, u otra, para tener a ese alguien controlado. Para saber que hace, que ha hecho y que va a hacer. No le culpo, esa información es a menudo muy tentadora. A la mayoría de las personas le da por saber ese tipo de cosas que nada te aportan. Pero, ¿Y a ti que narices te importa?.
Y ahora es cuando leyendo esto, parece que hay que suponer que yo no. Que yo nunca he hecho esto y que estoy libre de pecado para juzgar al mundo entero. Pues bien, hoy, me llegó una petición de amistad. Era de un niño que veía por el instituto. Un chaval bastante molesto, que cuanto menos le viera mejor. No quiero tener ningún contacto con él y sin embargo cuando he visto la petición, la he aceptado. No ha sido un acto reflejo, me he quedado delante del ordenador mirando la cara de ese pesado. Pero no creas que le voy a borrar ahora mismo. Hay algo que me empuja a no hacerlo. Y no se el qué.
Por cierto, eso sí, no tengo más de 500 amigos en el tuenti. Todo se andará.
30 de enero de 2011
El cadillac solitario
Loquillo es un hito del rock español. Aquí dejo su canción más famosa o de las famosas y, a mi gusto, la mejor.
El amanecer me sorprenderá
dormido, borracho en el Cadillac,
junto a las palmeras luce solitario
y dice la gente que ahora eres formal
y yo aquí borracho en el Cadillac
bajo las palmeras luce solitario.
El amanecer me sorprenderá
dormido, borracho en el Cadillac,
junto a las palmeras luce solitario
y dice la gente que ahora eres formal
y yo aquí borracho en el Cadillac
bajo las palmeras luce solitario.
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Cuento (?) de Café Quijote
Ocurrió en una ciudad pequeña, por ejemplo. Un grupo de mierda, horrible, tenía un concierto programado allí. Se llamaban Café Quijote (sin ánimo de ofender). Un grupo malísimo, no les gustaba a nadie. A nadie excepto a un grupo de cinco amigas. Cinco amigas, jóvenes, de unos catorce años. Estaban buenísimas todas. Delgaditas, guapillas, culo... Probablemente por esta causa gozaban de cierto "status social". No existía botellón al que no fueran ellas, no había guaperas que no se hubiera liado con una de ellas. Desde la envidia las llamaban putones. Pero en la envidia solo estaban chicas menos afortunadas.
Aquel grupo de las "Barbie Superestar" que diría el otro (el otro es Sabina) estaban locas por el grupillo que venía a tocar. Los amaban, se sabían todas las letras de todas las canciones. Habían estado con ellos desde el principio, eran las fans #1 y se lo habían ganado. Era lo único a lo que habían sido fieles en toda sus vidas. Pero no dejaba de ser un grupo malísimo, repugnante. Su música chirriaba en los oídos, sus letras dolían en la razón humana.
A todo esto fue cuando se anunció que iba a venir a tocar el grupo a la ciudad, y ellas fueron corriendo a comprar la entrada. Pero, cuando la tribu de babosillos y de gente sin personalidad que dependían de ellas cinco se enteró de que iban al concierto quisieron ir, como es natural. Y a su vez, cuando otras agrupaciones dependientes de la tribu de babosillos se enteraron de que éstos iban, corrieron a comprar las entradas. Y así un larguísimo efecto dominó.
-¿Vas a ir al concierto?- era la pregunta más escuchada.
-¿Al de Café Quijote? Sí claro, si es que los amo
Entonces, la gente empezó a escuchar las infumables canciones del grupo. Y a aprenderse las letras. Lo extraño fue que, esas canciones, que en cualquier otro momento de sus vidas las habrían odiado, les gustaban. Y llegó el concierto. Fue la hostia. Lo mejor de lo mejor. Y pasó el tiempo.
-Escucha esta canción, tío, mira cómo mola
(...)
-¡Qué dices, es una mierda! ¿De quién es esta aberración?
-De Café Quijote
-Pues menuda mierda de grupo, los odio.
Aquel grupo de las "Barbie Superestar" que diría el otro (el otro es Sabina) estaban locas por el grupillo que venía a tocar. Los amaban, se sabían todas las letras de todas las canciones. Habían estado con ellos desde el principio, eran las fans #1 y se lo habían ganado. Era lo único a lo que habían sido fieles en toda sus vidas. Pero no dejaba de ser un grupo malísimo, repugnante. Su música chirriaba en los oídos, sus letras dolían en la razón humana.
A todo esto fue cuando se anunció que iba a venir a tocar el grupo a la ciudad, y ellas fueron corriendo a comprar la entrada. Pero, cuando la tribu de babosillos y de gente sin personalidad que dependían de ellas cinco se enteró de que iban al concierto quisieron ir, como es natural. Y a su vez, cuando otras agrupaciones dependientes de la tribu de babosillos se enteraron de que éstos iban, corrieron a comprar las entradas. Y así un larguísimo efecto dominó.
-¿Vas a ir al concierto?- era la pregunta más escuchada.
-¿Al de Café Quijote? Sí claro, si es que los amo
Entonces, la gente empezó a escuchar las infumables canciones del grupo. Y a aprenderse las letras. Lo extraño fue que, esas canciones, que en cualquier otro momento de sus vidas las habrían odiado, les gustaban. Y llegó el concierto. Fue la hostia. Lo mejor de lo mejor. Y pasó el tiempo.
-Escucha esta canción, tío, mira cómo mola
(...)
-¡Qué dices, es una mierda! ¿De quién es esta aberración?
-De Café Quijote
-Pues menuda mierda de grupo, los odio.
28 de enero de 2011
Las cebollas
Me gustaría no tener que escribir nada más después de este cuadro. Pero lo voy a hacer.
Este cuadro, Cebollas, de Renoir, está -por poco tiempo ya- en el Museo del Prado, en una exposición temporal del artista. Dentro de poco, este cuadro lo embalarán con sumo cuidado y lo meterán en un camión blindado, de ahí a un avión y a Estados Unidos. No creo que lo hayas visto, puede que sí. Yo no creo que lo vuelva a ver, mucha suerte tendría que tener. Y tampoco creo que tú tengas otra oportunidad para verlo, si la tienes, te recomiendo que lo hagas. "Ya lo he visto aquí, en esta foto", puede que digas. No hay ni punto de comparación. Es impresionante como cambian los cuadros de una foto a verlos enfrente tuyo, colgados de una pared. La música, por ejemplo, la puedes escuchar mil veces en un disco (aunque tampoco sea lo mismo, no cambia tanto). Sin embargo, si un cuadro no está delante tuyo, no transmite tanto esa vibración, esa atracción que puedes sentir cuando lo (ad)miras.
Renoir es un pintor impresionista de finales del siglo XIX, principios del XX. La pintura impresionista mola, porque cuando la miras de cerca parecen solo manchas difusas, con poco sentido, pero si te alejas verás salir una escena llena de vida del lienzo, como un sueño que te atrapa. La exposición temporal de Renoir es, yo creo, la exposición de cuadros que más me ha gustado en mi vida (no he visto muchas, y tampoco me he enterado de otras tantas). Son unos 50 cuadros, no son muchos, que los ves sin cansarte. No se te hace pesado para nada. Están ordenados por paisajes, retratos, bodegones y no-se-qué-más. Una gozada. Seguramente, ahora estarás flipando. "¡Se ha vuelto loco!" "¿Cucú?" "¿A este tío, que le gustan esos coñazos?" Pues sí, gilipollas, y no sabes lo que te pierdes.
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Un despropósito
Es un vídeo cutrísimo, para una canción bastante mala también. Lo que me pasa es que no sé si el vídeo pretende hacer reír o no. Si es lo primero, por lo menos conmigo, lo ha conseguido. Si es más lo segundo este vídeo es una grandísima chapuza. Una parida. Para empezar, a mí, Café Quijano me parece ya un grupo bastante cutre. Un grupo para una gala de "Murcia, ¡Qué hermosa eres!" que se hacían antes de la crisis, casposas al máximo, presentadas por Bertín Osborne y una ex-triunfito de OT, por ejemplo. Ahora que se han separado son todavía peores. Uno se ha hecho como heavy o algo parecido, otro ha seguido en su línea de música extraña con sus obligadas menciones de bares/garitos/restaurantes/cafés y el otro ni se sabe. Luego está la presencia de Sabina, con sus caretas y sus comentarios que parecen un vacile más que una colaboración. Pero lo peor es el conjunto del videoclip. Empieza con un viejecillo turco, que parece el padre de nuestro queridísimo Hebrien (¿Quién es Hebrien?), bailando una especie de sirtaki-jota. Le da a la manivela esa, y empieza la musiquilla. Los chicos de Café Quijano, bailando con su típica gracia leonesa en medio del desierto (!). Sabina convertido en sello viajando de un lado a otro de la pantalla. Manufacturas, códigos postales, un mareo. Y si eso te parece extraño, es que aún no has visto a José Mota, Santiago Segura, Míchel el del Madrid y un secundario de café Quijano, omnipresente bailando en un sillón mientras una tía se va despelotando haciendo la danza del vientre. ¿Ahora te va interesando, eh pillín? Que parece que eres el realizador, enfocando un primerísimo primer plano a las tetas de la piba. Y para acabar, la conversación última de Sabina y Mr.Quijano. Pura poesía (!). Un despropósito total.
CORRECCIÓN 31.01.11
Para empezar he de matizar y suavizar mi opinión del grupo Café Quijano. Cosas peores se han visto, y podría escribir un larga lista, cosa que puede que haga en un futuro próximo e improductivo. Lo que no retiro es mi opinión del vídeo y de la colaboración de Sabina, que son cutres donde las haya, así como la última conversación y al rima general de la canción.
Pero hay que decir también que el vídeo tenía claramente una intención cómica, y, al conseguirlo, no tengo nada que objetar.
Y por último dos correcciones técnicas: una, el "viejecillo turco" del principio no es turco ni viejecillo. Es Iñaki Cano, periodista deportivo y ex-presentador de aquel gran programa, Estudio Estadio. Más español que la tortilla de patata, por supuesto. Y, en el sillón, no hay ningún secundario de Café Quijano, sino el ex-tenista Sergi Bruguera. La ignorancia es atrevida. Y me hago una pregunta que ya hice en su momento; ¿Cómo alguien como yo puede tener un blog?
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26 de enero de 2011
El retorno de la abuela
Para rebajar un poco las cosas (ademas de los peces) y para que el personal no se aburra demasiado, esta paridaza grande
Va por Mariano, que es mi camello de risas absurdas personal e intransferible
Va por Mariano, que es mi camello de risas absurdas personal e intransferible
Cuento (?) sobre el odio injustificado
Uno normalmente hace cosas de las que luego se arrepiente. Pero peor es cuando te arrepientes de algo que llevas haciendo meses. Las personas inteligentes cambian. Yo, aunque no me incluya en ese grupo también. Cambiar es obligatorio para poder vivir una sociedad. Si no cambiáramos, si todavía estuviéramos jugando con espaditas de Toledo (por ejemplo) mientras todo y todos cambian ante nuestras narices -y ante nuestras barbillas, oye- no nos estaríamos adaptando al medio, como es nuestra naturaleza. Pero cuando cambias y miras atrás es cuando te arrepientes de lo que has hecho anteriormente, aunque lo hayas hecho durante meses.
Y es que imagínate que alguien a quien no conoces demasiado, solo de oídas, de amigos en común y de haber hablado un par de frases con él te empieza a odiar. No sabes porqué, no sabes cómo, tú no le has hecho nada, pero te empieza a odiar. Y además un odio absurdo, bastante grande, extenso, público. Empieza a hablar mal de ti por ahí. Hace casi una filosofía de vida de odiarte a ti, que no le has hecho nada, crees, que nunca has hablado demasiado con él. Al principio te la traería al pairo un poco, luego te tocaría ya un poco los huevos. Por lo menos a mí. Y si luego te intentas ganar a una chica y ves que en la cartera lleva una caricatura tuya hecha por ese gilipollas obsesivo ya... Llevas razón, yo que tu le partiría la cara. Pero no lo haces. Pasan unos meses y parece que ha cesado esa campaña de desprestigio a lo estilo Tea Party americano. Tu, normal, con tu vida. Pero resulta que cuando te encuentras con alguien y te pones a hablar con ese alguien aparece él y se te pone al lado, callado. Intenta meter baza en la conversación. Pero bueno, ¿este tío es subnormal o qué? ¿Ya no le caigo mal? Y días más tarde, el día de tu cumpleaños, te felicita por tuenti con una afectividad que ni tu abuela el día de tu santa comunión. Si yo fuera ese alguien, para empezar a hablar con el gilipollas ese que parece que quiere ser mi amigo tendría que empezar pidiéndome perdón. Pero por otro lado no creo que el gilipollas tenga los huevos de pedir perdón a alguien, sobre todo a ese alguien que le lleva puteando toda una vida. Entonces, ese gilipollas, se debate entre felicitarle normal, felicitarle bien o no felicitarle el cumpleaños, porque de pedir perdón ni hablamos, por lo menos directamente. ¿Cómo reaccionaría mi antigua cabeza de turco de todos mis males ante la felicitación de marras? se pregunta aquí el malo de la película. Pues en esas andan. Deja de imaginar ya, no sea que se te sobrecaliente la cabeza.
Y es que imagínate que alguien a quien no conoces demasiado, solo de oídas, de amigos en común y de haber hablado un par de frases con él te empieza a odiar. No sabes porqué, no sabes cómo, tú no le has hecho nada, pero te empieza a odiar. Y además un odio absurdo, bastante grande, extenso, público. Empieza a hablar mal de ti por ahí. Hace casi una filosofía de vida de odiarte a ti, que no le has hecho nada, crees, que nunca has hablado demasiado con él. Al principio te la traería al pairo un poco, luego te tocaría ya un poco los huevos. Por lo menos a mí. Y si luego te intentas ganar a una chica y ves que en la cartera lleva una caricatura tuya hecha por ese gilipollas obsesivo ya... Llevas razón, yo que tu le partiría la cara. Pero no lo haces. Pasan unos meses y parece que ha cesado esa campaña de desprestigio a lo estilo Tea Party americano. Tu, normal, con tu vida. Pero resulta que cuando te encuentras con alguien y te pones a hablar con ese alguien aparece él y se te pone al lado, callado. Intenta meter baza en la conversación. Pero bueno, ¿este tío es subnormal o qué? ¿Ya no le caigo mal? Y días más tarde, el día de tu cumpleaños, te felicita por tuenti con una afectividad que ni tu abuela el día de tu santa comunión. Si yo fuera ese alguien, para empezar a hablar con el gilipollas ese que parece que quiere ser mi amigo tendría que empezar pidiéndome perdón. Pero por otro lado no creo que el gilipollas tenga los huevos de pedir perdón a alguien, sobre todo a ese alguien que le lleva puteando toda una vida. Entonces, ese gilipollas, se debate entre felicitarle normal, felicitarle bien o no felicitarle el cumpleaños, porque de pedir perdón ni hablamos, por lo menos directamente. ¿Cómo reaccionaría mi antigua cabeza de turco de todos mis males ante la felicitación de marras? se pregunta aquí el malo de la película. Pues en esas andan. Deja de imaginar ya, no sea que se te sobrecaliente la cabeza.
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Reflexiones o algo parecido
Negro Rock´n Roll
El otro día me acordé de un vídeo que una vez vi y lo busqué. Y lo volví a ver (no voy a decir eso de la magia de Internet, porque se supone que yo nací ya en medio de todo esto). Y entonces me dije, "me gustaría compartirlo con alguien"... "¡Ostias! Si tengo un blog".Y es que a mí me mola un cacho el vídeo. Para empezar, la canción, una versión de "Man in Black" de Johnny Cash, bastante buena. Pero es que hay que ver quien la cantan; a saber, Loquillo, Jaime Urrutia, Bunbury y Andrés Calamaro. Casi nada.
Loquillo, junto a Miguel Ríos, a mi me parecen los dos grandes iconos de la historia del rock español (a mí, repito, mi opinión). Loquillo es un tío -como él dice- feo, fuerte y formal. De negro siempre, con su tupé ochentero y su forma de cantar (tampoco muy bien, hay que reconocerlo) el tío impresiona. Jaime Urrutia, ex-cantante de Gabinete Caligari, tiene una voz diferente, una forma diferente de cantar. Suyas, de su época en el Gabinete, me gustan no muchas canciones, pero las que me gustan, me gustan y mucho. Bunbury (el más agraciado, para que le identifiquéis), de Héroes del Silencio es otro rockero de pura cepa, de los de antes. Me sorprendió (no sabía que se les conociera) verle en el Guitar Hero junto a Ozzy Osbourne, por ejemplo. Y Andrés Calamaro, que es mi favorito de estos cuatro. Está un poco zumbado, pero mola. Otro día hablaré más de él. Es el de las esposas en el vídeo. Bueno, pues si has aguantado todo este rollazo musical, solo os queda ver el vídeo en cuestión. Ahí lo teneis:
Loquillo, junto a Miguel Ríos, a mi me parecen los dos grandes iconos de la historia del rock español (a mí, repito, mi opinión). Loquillo es un tío -como él dice- feo, fuerte y formal. De negro siempre, con su tupé ochentero y su forma de cantar (tampoco muy bien, hay que reconocerlo) el tío impresiona. Jaime Urrutia, ex-cantante de Gabinete Caligari, tiene una voz diferente, una forma diferente de cantar. Suyas, de su época en el Gabinete, me gustan no muchas canciones, pero las que me gustan, me gustan y mucho. Bunbury (el más agraciado, para que le identifiquéis), de Héroes del Silencio es otro rockero de pura cepa, de los de antes. Me sorprendió (no sabía que se les conociera) verle en el Guitar Hero junto a Ozzy Osbourne, por ejemplo. Y Andrés Calamaro, que es mi favorito de estos cuatro. Está un poco zumbado, pero mola. Otro día hablaré más de él. Es el de las esposas en el vídeo. Bueno, pues si has aguantado todo este rollazo musical, solo os queda ver el vídeo en cuestión. Ahí lo teneis:
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25 de enero de 2011
Don Andrés octogenario
La canción es de un tipejo llamado Javier Krahe, que tampoco es que sea santo de mi devoción, pero hay que reconocer que es buena. La versión de más abajo es de Sabina, ese hombre que a la gente común de segundo de la ESO les parece un viejo que canta para viejos, pero que a mi, pues me gusta bastante. Estaba oyendo esta canción distraído la primera vez que la escuché, y no reparé en la letra, pero es buenísima. No hay que tener muchas luces para pillar como enterraron a Don Andrés, solo hay que escuchar -leer si no te apetece- la letra. Aunque sea asqueroso, merece la pena imaginarte la escena, y ponerle la cara a este hombre (yo ya lo he hecho) de algún conocido.
Podemos decir que sin exageración
era algo extraordinario,
la enfermera que cuidaba al bueno de Don
Javier Sexagenario.
El abuelo que enfrentaba con un resquemor,
perspectivas eternas
en lugar de rezar miraba con fervor
sus magníficas piernas.
"Para siempre esta vez,"-dijo- "me
voy a echar en brazos de Morfeo,
ya no te veré más, no me
puedes negar mi último deseo"
Con un hilo de voz, el enfermo expresó,
su voluntad postrera
no diremos cuál fue, sólo que ella accedió,
¡bravo por la enfermera...!
Y fue a desabrocharse ella el quinto botón
de los seis de la bata,
que por la enfermedad, o bien por la emoción,
él estiró la pata...
Pero lo grave estuvo, en que estiró algo más.
Y un algo tan notorio
que los deudos al verlo exclamaron: ¡jamás!,
¡jamás iremos al velorio!.
Ni al entierro tampoco puesto que al ataúd
no habrá quien le eche el cierre,
que fue a morir así, en plena senectud
y Krahe erre que erre.
Nadie fue al funeral,
nadie llevo una flor, nadie fue al cementerio
y hasta escandalizó al mismo enterrador,
que dijo: "Esto no es serio..."
Y al pobre Don Javier lo enterraron muy mal,
entreabierta la caja
la muerte lo abrazaba de un modo especial,
lo que tampoco es paja...
Podemos decir que sin exageración
era algo extraordinario,
la enfermera que cuidaba al bueno de Don
Javier Sexagenario.
El abuelo que enfrentaba con un resquemor,
perspectivas eternas
en lugar de rezar miraba con fervor
sus magníficas piernas.
"Para siempre esta vez,"-dijo- "me
voy a echar en brazos de Morfeo,
ya no te veré más, no me
puedes negar mi último deseo"
Con un hilo de voz, el enfermo expresó,
su voluntad postrera
no diremos cuál fue, sólo que ella accedió,
¡bravo por la enfermera...!
Y fue a desabrocharse ella el quinto botón
de los seis de la bata,
que por la enfermedad, o bien por la emoción,
él estiró la pata...
Pero lo grave estuvo, en que estiró algo más.
Y un algo tan notorio
que los deudos al verlo exclamaron: ¡jamás!,
¡jamás iremos al velorio!.
Ni al entierro tampoco puesto que al ataúd
no habrá quien le eche el cierre,
que fue a morir así, en plena senectud
y Krahe erre que erre.
Nadie fue al funeral,
nadie llevo una flor, nadie fue al cementerio
y hasta escandalizó al mismo enterrador,
que dijo: "Esto no es serio..."
Y al pobre Don Javier lo enterraron muy mal,
entreabierta la caja
la muerte lo abrazaba de un modo especial,
lo que tampoco es paja...
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Krahe
24 de enero de 2011
Para empezar
Para empezar, diré que no sé como has llegado hasta aquí. Puede que te haya traído un virus, que te hayas metido por accidente mientras buscabas guarrerías o puede que alguien te haya obligado. Si no me conoces, no te va a cundir de mucho este blog. De hecho, si me conoces tampoco creas que te va a cambiar la vida. Pero me aburro mucho y necesito un sitio donde publicar mis atentados literarios, o lo que es lo mismo, mierda escrita. El no tener ni idea de informática hace que este blog sea lo que es, un blog bastante cutrecillo desde un punto de vista informático (y desde cualquier punto de vista). Quizás, si esto empieza a rodar le pida ayuda a mi primo, tecnología pura concentrada en una persona y creador de la maravillosa página www.prosoparidas.tk.
Así que un par de cosas para acabar. UNA: Ya he hecho suficiente autocrítica con esta entrada, no esperes que ponga a parir a mi propio blog todos los día. Y la otra: El otro día, en casa de Kike estabamos discutiendo sobre el orden de turnos para jugar al Monopoly (Quién es Kike?) y no se por qué se me fue. Un lapsus, que lo tiene cualquiera. Y en vez de "el sentido de las agujas del reloj" pues dije " el sentido de las orejas del reloj". Lo normal para un hombre de dislexia avanzada. Y con eso me he quedado para el título del blog, que no se me ocurría nada. Por cierto, ¿no es una vergüenza que alguien como yo pueda tener un blog? Y lo de Dr. Robert es por una canción de los Beatles que se llama igual, Dr Robert. A mi mola bastante la canción, creo que va de un tío que es la polla y que mola un cacho, por eso firmo con ese nombre el blog. Porque lo soy. Ante todo, humildad, pero la verdad por delante.
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