¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

26 de agosto de 2012

Siempre quise ser una rock'n roll star. Una confesión.

Siempre quise ser una rock'n roll star. Música, pose y dulce mala vida. Siempre quise ser admirado y vivir de decir lo que sintiera o pensara. Ser un referente y un personaje. Y el tópico de sexo, drogas y rock'n roll. Pero van pasando los meses (decir los años sería bastante pretencioso y falso por mi parte) y ese deseo se va pudriendo por el realismo, lo difícil de los tiempos éstos y mis pocos recursos musicales.
Entonces, alentado por el engaño en el que vivo surge un nuevo sueño más recapacitado. La vida de escritor, ¡qué vida! Vivir de decir lo que sientas o piensas, acariciar el arte si realmente vales. Alcanzar una posición en la que tu opinión cuente a gran escala. Ser un hombre respetado, amado; un gurú, un loco o un erudito. Hinchar tu orgullo con premios y críticas. Pasar los días en tu casa, trabajando en crear arte -el más noble trabajo que pueda desempeñar el hombre- sin jefes ni peceras. Habitar una casa inspiradora, vivir sin horarios y del estudio como un judío ortodoxo. Dibujando novelas ayudándote de la lluvia en las ventanas y el café. Y después publicar. Ver que tu trabajo es tangible y tiene lomos, como los caballos. Ver que tu trabajo se multiplica por todas las librerías, que en cada casa está tu trabajo concretado en un bello objeto. Que lleguen las entrevistas y poder sacar la pose. Y ver que la gente te lee, que millones de personas admiran y valoran tu trabajo, que les interesa lo que pienses o lo que sientas o como lo digas. Hacer poesía, inspirar a otros.
Un gran reflejo es la película Wonder Boys, que sin ser reconocida buena a mí me ha marcado por algunos matices. La banda sonora, una joya. Con Óscar para Bob Dylan


¿Cómo llegar ahí? La aventura de la publicación, la auto-edición o las editoriales... Vender tu libro para conseguir tu sueño, luchar por lo que quieres... Incluso la parte más ardua del trabajo se me presenta épica, atractiva para mí.
Pero ser escritor es también un imposible. Muy pocos llegan ahí. Muy pocos de veras valen, de verdad tiene un talento. Y después del instituto se erige la universidad, sin remedio. Y el elegir una carrera de provecho, con salidas... Y mi maldición personal que me empuja hacia las ciencias. Ciencias que por otro lado tampoco rechazo. Ser escritor es una lotería. ¿En qué momento luchar por tu sueño?¿Dónde ir? No hay carrera para serlo. Y eso es una ventaja y a la vez una venda en los ojos. 
Habrá que pagar las facturas y habrá que abandonar sueños ególatras... 

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