¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

4 de agosto de 2012

Sad-eyed lady of the lowlands

Después de bajar del autobús tras una conversación saciante me arropó una muy joven noche. Tras confirmar que había perdido el siguiente bus del trasbordo me metí en el centro comercial de al lado, hambriento. Estaba desierto y empecé a caminar mientras las luces bajaban su intensidad y las tiendas cerraban a mi alrededor. Por fin encontré una amable señora de unos cincuenta años, rumana con una sonrisa en la cara que me atendió en una pequeña tienda y no me cobró todo el precio que valía de la última porción de pizza sobre el mostrador. Esperé sentado en el suelo hasta que llegó el bus y me monté. Apenas había cuatro personas más en él. Una señora asiática de más de cuarenta leía Chicken Soup for the Mother's Soul. Yo había empezado ya a devorar mi cena cuando en mis cascos sonó.11 minutos dulces, serenos. 11 minutos de aquella sensación. 11 minutos de una procesión de comparaciones melodiosas y fuertes imágenes tan deseables desembocando siempre en el mismo estribillo, un estribillo como un beso largo y lento. Un beso largo y lento con amor. Sad-eyed lady of the lowlands, where the sad-eyed prophet says that no man comes. My warehouse eyes, my arabian drums, should I leave them by your gate? or sad-eyed lady, should I wait?



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