¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

28 de enero de 2011

Las cebollas


Me gustaría no tener que escribir nada más después de este cuadro. Pero lo voy a hacer.
Este cuadro, Cebollas, de Renoir, está -por poco tiempo ya- en el Museo del Prado, en una exposición temporal del artista. Dentro de poco, este cuadro lo embalarán con sumo cuidado y lo meterán en un camión blindado, de ahí a un avión y a Estados Unidos. No creo que lo hayas visto, puede que sí. Yo no creo que lo vuelva a ver, mucha suerte tendría que tener. Y tampoco creo que tú tengas otra oportunidad para verlo, si la tienes, te recomiendo que lo hagas. "Ya lo he visto aquí, en esta foto", puede que digas. No hay ni punto de comparación. Es impresionante como cambian los cuadros de una foto a verlos enfrente tuyo, colgados de una pared. La música, por ejemplo, la puedes escuchar mil veces en un disco (aunque tampoco sea lo mismo, no cambia tanto). Sin embargo, si un cuadro no está delante tuyo, no transmite tanto esa vibración, esa atracción que puedes sentir cuando lo (ad)miras.
Renoir es un pintor impresionista de finales del siglo XIX, principios del XX. La pintura impresionista mola, porque cuando la miras de cerca parecen solo manchas difusas, con poco sentido, pero si te alejas verás salir una escena llena de vida del lienzo, como un sueño que te atrapa. La exposición temporal de Renoir es, yo creo, la exposición de cuadros que más me ha gustado en mi vida (no he visto muchas, y tampoco me he enterado de otras tantas). Son unos 50 cuadros, no son muchos, que los ves sin cansarte. No se te hace pesado para nada. Están ordenados por paisajes, retratos, bodegones y no-se-qué-más. Una gozada. Seguramente, ahora estarás flipando. "¡Se ha vuelto loco!" "¿Cucú?" "¿A este tío, que le gustan esos coñazos?" Pues sí, gilipollas, y no sabes lo que te pierdes.

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