Claro, que no todo el mundo vale. Falta de voluntad, ideas, de acierto en el planteamiento, de seguidores o de tiempo son algunos de los enemigos de todo blogger. Hay blogs gestionados por varias personas, y blogs gestionados por superhombres (y mujeres, por supuesto). Hay blogs romanticones, divertidos, educativos, de curiosidades... Hay blogs de renombre mundial y hay otros mucho más humildes, cuyo público se reduce a unos cuantos.
Por eso voy a replantear aquella entrada de bienvenida, esa declaración de intenciones. Esas cartas que puse sobre la mesa y que han cambiado, como mi planteamiento.
Amo escribir, lo que no quiere decir que sea de letras. Amo la naturaleza, las preguntas, el saber por qué, lo que no quiere decir que sea de ciencias. No sé que soy, que lo juzguen otros de momento, y tampoco sé qué es mi blog; decidid vosotros. Esto si lo sé:
- Quiero que mi blog dure: que no sea una flor en un jarrón, que no marchite en dos días.
- Quiero que lo lea alguien: no quiero hablar con las paredes.
- Tampoco quiero que lo lea cualquier desconocido: preferiría tener controladas las personas que lo leen.
- Este no es un blog de humor: no esperes reírte sobremanera leyéndolo.
Y estos son los "estatutos" de Las Orejas del Reloj. A ver cuanto duran.
Hazte un blog. Por amor al arte. Antes, piensa qué estás haciendo y si quieres hacerlo. Como los perrillos: no abandones un blog, el no lo haría. Entonces, cuando tengas esto claro, hazlo. Blogger es libertad, sal al inmenso mar y tira tu mensaje en una botella. Alguien lo leerá.

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