¡¡¡¡LAS OREJAS DEL RELOJ NO HAN MUERTO!!!!

17 de febrero de 2011

Psicoanálisis

Síntomas:
 Queridos doctores, me ocurre algo. Mi vida iba normal, más de repente me vi a mi mismo:
Ahí estaba yo: cabreado con el mundo sin motivo, escribiendo en el ordenador, los pies fríos y mojados. Bach de fondo. Como si fuera el típico malo de película tocando el órgano en el sótano de su majestuosa mansión. Hasta parecía que me estaba saliendo chepa. Iba a explotar.
Entonces me dije, -Eh, Dr. Maligno, ¿que solías hacer tu en estos casos?- pues no llegaba a las situaciones que llego ahora, porque tenía un sistema de desahogo. Me metía con la gente a saco. Es amoral y cruel, lo sé, pero me funcionaba. 
De un tiempo a esta parte, desde que intento controlar -más o menos- mi agresividad verbal voy acumulando un no-se-qué que me está estresando mucho, y creo que hay gente sufriéndolo (perdón). ¿Qué debo hacer?

Terapia (sí, me auto-psicoanalizo):
 No estaría mal una sesión de relax, pero como tengo un examen de naturales mañana  será mejor que estudie y pase al plan B: volver a los orígenes, a meterse con la gente. ¿Con quién? Con alguien que odie mucho, pero que esté bien lejos, que no quiero movidas. ¿Cobardía? Supongo que es mi verdadera enfermedad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario